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A prueba de tontos

Es imposible hacer cualquier cosa a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos

Tuesday, 31 October 2006
Súperhumanos

Miento por sistema, a todo el mundo. Creo que una media de 6 o 7 a la semana. No está mal. Una por día es una buena media. Supongo que una por día es lo razonable. La mayor parte son tonterías, pero tonterías que te delatan como una tonta. Y no, no por dios. Con saber que una peca de imbecilidad de vez en cuando es suficiente, a los demás es preferible ocultárselo. Es más, cuando se te escape alguna tontada en público más vale ser rápido y taparlo con alguna evidencia de la naturaleza humana. A la gente nos gusta conocer súperhumanos, que no súperheroes.

Ahora lo que se lleva son los súperhumanos.

Me explico.

Un súperhumano es aquel que coje los defectos naturales, les da la vuelta conscientemente pero sin que se note una pizca, y lo convierte en su arma arrojadiza. El mísil no solo se dispara con unas palabras bien usadas, o hasta un tono estudiadísimo lento y roneante, también con una mirada que consigue que el interlocutor se ablande hasta límites insospechados. Ojo, para ser súperhumano no vale cualquiera. Hay personas que se quieren hacer pasar por dichos súperhumanos pero se les ve el cartón, y es decepcionante a la vez que sirve para sacar a flote el peor defecto del universo: la falsa modestia.

Un súperhumano NO es modesto. Tiene cualidades que no enaltecen en absoluto, pero se agarra a sus puntos mediocres, vulgares (entendido como características de vulgo, masa borreguil, personas en bloque, mancha carnosa a granel) y, sobretodo, tiene un escudo poderosísimo llamado Naturaleza Humana.

Un ejemplo de puntazo Súperhumano es la famosísima escena de Mercedes Milán diciendo con un ímpetu digno de Capitán América, con bandera ondulante de fondo, que ella mea en la ducha. Es algo guarro, sucio y tremendo de imaginar, especialmente con seres amados. Pero cuando lo dijo Mercedes Milán, su fuerza consiguió encojer a todo el público en sus sofás pensando: "Yo también he meado en la ducha", mirando de reojo a la parienta. ¿Realmente hacía falta sentirse tan poderosa de sinceridad diciendo semejante burrada en antena? Una cosa es la franqueza, otra, la información inecesaria.

Un Súperhumano es sincero, pues. Y se la trae al pairo ofender. Siguiendo con la estela Gran Hermano hemos visto delante de nuestro televisor grandes Súperhumanos y de muchas, muchas clases. Cada quien se siente más o menos identificado con algún u otro, así como uno es más fan de Spider-man o de Bat-man, o, si me apuras, de Triki o la Rana Gustavo. Eso sí, estos súperhumanos, tienen todos en común que dicen lo que les sale del coño y defienden el hecho de hacer lo que les sale del coño porque lo que sale de su coño merece todo el respeto del mundo, que para eso son Súperhumanos, todo un ejemplo a seguir de naturalidad en su sentido más visceral.

Pongamos ejemplos de subtipos. Belén Estéban se jacta de comprar en el mercadillo. A mí me resulta de una humanidad envidiable ya que a mí la licra me pone nerviosa cuando te deja rodalazos de sudor. Ésta misma recalca que es una madre modelo, trabajadora y sin ayudas de Jesulín. Y lo dice gritando, que para eso es Juan Palomo. Un súperhumano no es discreto, ¿o me vais a decir que el uniforme de Súperman es discreto ahora?

Los Matamoros se han vuelto especialistas en la rama violenta. Le partirían la boca a muchos, que es una emoción muy humana, pero no lo hacen porque son como esos gigantes de los cuentos: grandes pero nobles. La creencia popular de que los tipos grandullones en el fondo tienen un blando corazón es una creencia cultural tan arraigada que pronto será hasta parte de nuestro ADN.

Operación triunfo nos muestra que los cantantes, que no lo músicos en general sino SOLO los cantantes, son Súperhumanos. O sea, que lloran, rien, sudan. Y los admiramos por ello, no porque canten la versión número 1.231 de alguna canción de Luz Casal, ya que eso, en el mundo de las versiones, es difícil encontrar alguna admirable (pero las hay, conste).

Y mañana, que en Cataluña es día de votar, vemos los carteles de Carod Rovira afeitándose gritando con una tipografía ultranegrita y compacta "Humanos como tu". Cada quien lo entienda como quiera.

En ámbitos más próximos, todos tenemos algún Súperhumano a nuestro alrededor. Estoy segura. Algún amigo que es admirable por lo despistado que es, por lo poco que se peina o por las veces que nos ha contado lo desangelada que es su vida sexual.

Ser natural como la vida misma es lo que se lleva, oye. Y yo pienso que en un mundo como el nuestro donde casi todo es cemento y cristal, olvidaros de la madera que ahora todo es conglomerado, nadie se da cuenta que ser Súperhumano es tan artificial como un árbol plantada en la acera, al lado de una papelera de metal.

posted by: giesgi at 23:29 | link | comments (10) |

Friday, 29 September 2006
El pastel, el tubo y la bola

carol vs carol-Espero que la vida te vaya muy bien -me dice Rosi, apoderándose de mis guantes.

Yo me quito la gorra, la puta gorra, el puto uniforme blanco. Miro las putas gafas de seguridad, el puto cúter de seguridad, mis putos zapatos de seguridad y, como no, los putos guantes de seguridad en sus manos. Abriendo la taquilla, esa mugrienta taquilla gris, siento que no, no quiero volver más aquí. Repleta de ego, siempre que he acabado en esa fábrica pensaba que eso no podía ser la vida. ¿Y qué es la vida? Solo es un lugar de trabajo, solo era mi lugar de trabajo. Hasta ahora no me había dado cuenta que ponerme ese jodido uniforme sucio me desvinculaba de lo que yo era fuera. La falta de ventanas en las naves me aislaban las noches de pensar que el mundo dormía, por las mañanas no llegué a pensar nunca que tenía ganas de ronear en la cama y por las tardes nunca sentí el día entero perdido. Cuando estás en un lugar que no te gusta, no tener ventanas ayuda mucho.

-Espero que no tengas que volver nunca más aquí -sigue diciéndome Rosi.
-Yo también lo espero. Y espero que no te renueven.
-¿Verdad? Qué ganas tengo de coger el paro... No sabes de qué mal humor salgo de aquí, con todas estas brujas.
-¿Y qué es lo que te gusta del paro?
-Esperar a mis hijos -se toma su tiempo, como buscando y pensando bien qué es lo que más le gusta de eso-. Pasarme la mañana poniéndolo todo en armonía cuando se van, salir a comprar, pensar en un pastel, hacerlo, y ver la cara de tiarrones que tienen ya, con sus barbitas, como unos críos. Y dormir con mi marido. Todavía me encanta dormir con mi marido.

Me hubiera gustado abrazarla, pero no lo he hecho porque soy una sosa y dar abrazos no es lo mío. Sigo delante de la taquilla con una sensación agridulce. Sé que cuando la cierre todo se habrá acabado, lo triste es que muchas personas de aquí también se habrán acabado para mí.

Pérdida número dos. Pilar.

-No me has contado si pensaste algo -me toquetea en el hombro esa mujer bajita, madre de dos hijos, de ojos azules.
-Pues sí, sí lo hice.
Pilar me pidió que cuando fuera a Logroño y me encontrara en un lugar especialmente bonito pensara algo que le diera fuerzas. Fue en el parque del Ebro, mientras Carol grande se comunicaba por un tubo con una Carol pequeñita, discutían quién era Carolina de las dos. Y pensé en Pilar, ¿qué le diría yo a Pilar por un tubo?

-Nos veremos por ahí.
-Pero que sea por sorpresa.

Pilar es mi madre ideal. Ha ido a conciertos de los Rolling, de Eric Clapton, ha pisado el Moma, canturrea "Hay un hombre en España que lo hace todo", me ha contado películas maravillosas y las ha contado tan bien que nisiquiera hace falta verlas. No sé, Pilar, nuestro tubo es Radio3.

Pérdida número tres. Simone.

Simone me ha enseñado a cantar La cucaracha en portugués. Es la persona que dice mi nombre de la forma más deliciosa del mundo: "GgeOrGggina". Con una "g" inglesa, la "e" solapada inmediatamente sobre la "o", breve, y las gés largas, largas y la "a" final completamente neutra. Sonríe, ahora más que cuando entré, y creo que tiene motivos para hacerlo: la han hecho fija. Me alegro, porque es lo que quería y le pisaría la cara a las zorras envidiosas que se han reido una y mil veces de su acento.

Con todas las cosas en la bolsa, Simone se saca una bola del bolsillo. Esta bola es la labor favorita de la fábrica entera: es el roll-on del desodorante. La encargada de poner La Bola cuando toca hacer desodorante se dedica a aporrearlos de mala manera para que entren dentro, y os puedo asegurar que es divertido.

Digo adiós, y me voy, acariciando la bola del desodorante firmada por las tres.

Me dan muchas, muchas ganas de llorar
porque las pierdo
 a cambio de ganar otras que todavía no sé y que me dan miedo.

Maga,
El cristal por dentro: "el cristal se rompe por dentro, pero no se oye"

posted by: giesgi at 21:53 | link | comments (3) |

Saturday, 23 September 2006
Supermamá del campo

Ana me ha preguntado qué tal la veo de madre.

Teniendo en cuenta que es una de mis ex's, verla con un tumor de 50 centímetros a la altura del estómago me resulta extraño. Voy a empezar a hacerme a la idea de que Ana desea fervientemente tener el cuello uterino y las trompas de falopio embadurnaditas de semen, y espero que tanta dedicación al abono le acabe dando buenos frutos. Aunque, desde luego, puedo asumir que mi hermana tubiera un hijo, que una amiga tubiera un hijo, que mi abuela tubiera un hijo, pero... ¿mi ex?

Salir con bisexuales tiene estos riesgos, que cuando se juntan con hombres tienen la opción de hacer mágia borrás. Visto esto, antes de responder a tan terrorífica preguntas, debo contarle que parir es lo peor.

Ana, duele un montón. Aparte, ¿has oido las historias terroríficas que se cuentan de las césareas y las epidurales? A una la rajaron de tal forma que tubieron que reconstruirle el ombligo, toma nota. Otra, se quedó con la pierna atontada para siempre con la epidural y ahora tiene que ir con bastón a todas partes. Hay partos que duran días enteros, dale que dale con las contracciones, sudando, gritando, poniendo a parir la enfermera. Y, Ana, tú tienes muy mal carácter cuando estás cabreada, la verdad es que no quiero verte con contracciones y no estoy segura de que ninguna enfermera te aguante y tendrás que parir sola. ¿Eso es lo que quieres? ¿Quedarte sola para siempre porque la gente se quede mal recuerdo de ti pateando personal médico?

Además, si todo acaba saliendo bien y da la casualidad, porque será una casualidad, de que tu parto vaya como una seda y te devuelven a tu habitación con tu batita todavía manchadita de la placenta del bebé, ¿qué amigos tuyos habrán en la habitación? Maricones y bolleras, Ana; Maricones y bolleras. ¿Qué va a pensar tu "marido" al verte rodeada de tus exs femeninas y esos maricones, que alguno te has follado porque maricones del todo no eran? Es que no sé en qué estás pensando, de hecho no sé en que pensabas cuando te volviste loca y te fuiste a un pueblo a vivir sin jefes pero con vacas remugantes. Por favor, eh, que en Cantabria hace mucho frío y además llueve. Tú hijo va a vivir arrastrando anginas y a ti te saldran callos de exprimir naranjas para zumitos con amoxicilina. ¿Quieres que tu hijo pase frío con lo agustito que se está dentro de la capa tóxica de Barcelona? Eres increible...

Seguimos.

No sé porque quereis que nazca en enero, podría salirte Capricornio. Ya que tú eres libra y deseas tener una buena relación con tu hijo yo te aconsejo que te lo fabriques Tauro, será tan comodón y tranquilo como tú. O, qué coño, hazlo nacer entre junio y julio y te saldrá Cáncer como yo.

Empieza a mentalizarte de que Georginita, nacida bajo el signo de Cáncer, no te saldrá barata. He decidido que será niña, ¿qué te parece? Digo, que los niños son caros. Y creo que son caros, más que nada, porque ellos no tienen ni idea de qué es caro y qué es barato, y si empieza a tener edad suficiente para pedir tú, como madre que serás, no sabrás que es mucho o es poco. En ese aspecto no tienes solución, gastarás más en la niña que en ti misma.

Realmente creo que serás una madre pesadísima, pero cuando el niño duerma. Está claro que no podrás pegar ojo preocupándote de que Georginita no ha dejado de respirar o que a aprendido a darse la vuelta y se ha asfixiado con el cojín (¿has visto que cosas tan terribles pueden pasar con un niño?). El día que se rompa una pierna, rezarás para que no se quede coja, harás todo lo posible para que coma bien y no te haga sospechar que es anorexica, vigilarás sus horas de playstation, mirarás con malos ojos a todos los novietes (aunque tengan 9 años) aunque te harás la progre y dirás que es un niño muy majo, te encantaría que tu hija viera películas de Kusturika como tú pero resulta que a los 14 años le encanta Upa Dance y Kusturika se la suda, puede que recapacite y pase de pavísima que mira Upa Dance a Facha, luego a Hippy, luego se vuelva pija y, una vez en la universidad, se vuelva definitivamente lo que tú no podrás predecir nunca.

Que te puedo aconsejar yo, Ana, que no he sentido la llamada de la maternidad todavía. La verdad, solo podrás escogerle el nombre y el color de las paredes mientras no tenga uso de razón. Respecto al nombre, toma la decisión con cuidado. Luego, empieza a escribir porqué quisiste tenerlo, porqué el día que nació te hizo especial a ti, anota ese listado de nombres interminables que tienes en la cabeza, guárdalos, y explícale porqué se llama como se llama y no de otra manera. Cuéntale si esa mañana, o sea noche, llovía o hacía frío. Cuenta las contracciones para evadirte del dolor y cuéntale que a la número 33 asomó la cabeza.

Escribe todas esas cosas y cuando consideres que Georginita o Toñito, o quien sea, podrá apreciar el valor de todo eso, dáselo porque lo único que sabrás del cierto de él es que le quieres y que lo quisiste mucho antes de que existiera. Hazselo saber, porque, desde el primer momento que le estés queriendo, le estarás dando una hacha para partir sus dolores por la mitad.

Escuchando En un mundo tan pequeño, de Mercromina

posted by: giesgi at 11:21 | link | comments (6) |

Saturday, 02 September 2006
Lo esencial, como un amargo puñal

La música ha dado una elipse completa. No me he dado cuenta, pero ha vuelto a empezar. Creo que quiero morirme de algo, no sé muy de qué. De dolor, de calor, de sudor. Me duelen las costillas, la pelvis, el fin de las rodillas y la punta de las muelas. Trago el aire recalentado de la habitación y lo hecho sin querer sobre tu pelo, que no es suave, ni perfecto y apesta a mis manos pasadas mil veces por tu cabeza.

-¿Y tú, no dices nada? -dice.

Entonces solo la sigo mirando, espero a que empiece la canción de Gotan Project. No me hace falta decirle nada, sé qué dice la letra, solo hace falta escuchar atentamente las cosas que te dice aquello que te rodea sin querer.

Una inquietante mirada de amor porteño, cálida y cruel.

-Las palabras siempre vienen a ti, de una manera o otra.

Brindo por esa ilusión de amor porteño. Loco puñal, dulce, fatal.

Solo la miro, porque

El código oculto de esa mirada es como una señal y no me puedo zafar de ese deseo sutil que, temblando, me viene a buscar.

Es momento de que me llore el orgullo. Tengo exactamente todo aquello que no quería encontrar. A veces la suerte nos viene de frente vestida de puñal fatal, asesina las miles de cosas bonitas que tenías para dejarte solo con la más importante: lo esencial.

Lección núm. 146 de la chica de percibe la vida como el café. ¿Dónde tienes el límite entre disfrutar o soportar lo amargo? ¿Cuanto azúcar necesita una persona para saborearlo sin ascos?

posted by: giesgi at 18:29 | link | comments (2) |

Saturday, 19 August 2006
Calvina y Hobbina

Me pasé la tarde en Can Fabra. Hice un montoncito de comics sobre la mesa más cercana, me hice un paréntesis sobre ellos y, sin darme cuenta, me pasé 3 horas leyendo lo que antes no me había molestado en conocer.

Me di una vuelta por las estanterías. Dios mío, pensé, soy una inculta total en esto. Así que me limité a atacar al azar. ¿Que había leido antes? Al señor Dave Escombros, a Crumb, tu V de Vendetta y los ratoncitos de Maus.

Tirando atrás en el tiempo, cuando los tíos entraban dentro de mis gustos, me acuerdo de ese ex que dibujaba comics. Sus montañas de Capitán América, las recuerdo. Los innumerables números de VideoGirl Ai, la miniserie de Tenshi Muyo, las estampitas coleccionadas como vírgenes de Bola de Dragón. Todos los números de Tin Tín en las estanterías, y de otros europeos que nunca me gustaron. Debería haberle prestado más atención a ese chico, porque ahora no recuerdo cuantas de miles cosas más tenía. Todo por mi culpa, yo estaba platónicamente enamorada de su hermana, que tocaba el violonchelo y estaba preparándose siempre audiciones. Nisiquiera me miraba cuando iba por su casa, siempre agachada sobre su intrumento y mi, entonces, novio hablándome de comics. Yo no le escuchaba. Qué pena me da ahora...

La chica que tenía a mi lado, en la biblioteca, había hecho un montoncito de Naruto. Me hizo gracia, así que me levanté un momento solo para coger un número. Quería ver dibujado a Rock Lee. La chica de los ojos negros dice que soy como el inútil este. Me consuela pensar que es un personaje inspirado en Bruce Lee, eso amortigua el hecho que sea el único de la serie que no tenga poderes especiales. Justo he abierto en una página donde Rock Lee está luchando borracho. Por lo visto, borracho es más efectivo.

Claro que según ella, cuando me enfado soy como Calvin. Y ella tiene la paciencia de Hobbes. Supongo que nuestra conversación por las mañanas es como la de la tira de la tostada, que, por cierto, no encuentro por ninguna parte. Qué pena.

Escuchando Capitán Trueno, de Asfalto

posted by: giesgi at 13:44 | link | comments (5) |

 

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